México y el sálvese quien pueda

Mundo 24 de marzo de 2020
Aún con 405 casos de Covid-19 confirmados, más de 700 en observación y cinco muertes, el presidente López Obrador no piensa en tomar medidas drásticas. ¿Cómo se cuidan los trabajadores informales?
Lopez-Obrador

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, presumió hace unos días de sus amuletos contra el Covid-19 – un escapulario, una imagen religiosa y un billete de dólar- y declaró que no se adoptarán medidas drásticas.

En el país hay 405 casos confirmados de Covid-19, cinco muertes y  793 casos sospechosos, pero el Gobierno Federal ha descartado el cierre de las fronteras del país y la cancelación de los vuelos que llegan de Europa.

Incluso el cruce entre Estados Unidos y México permanecerá abierto, aunque limitado exclusivamente a la circulación de comercio y empleo. El secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard dijo que no quieren afectar a la economía del país.

Desde el  sábado 21 de marzo el gobierno pidió a la población a mantener su espacio interpersonal de hasta 1.50 a 2.25 metros y para lograrlo empezaron una campaña con el personaje Susana Distancia.

Para miles de mexicanos que viven al día y que no cuentan con un trabajo formal, la cuarentena preventiva no existe y mucho menos las medidas de prevención. Juan Ortiz lleva cuarenta años como vendedor ambulante.

“Tengo un hijo de 30 años que nació con microcefalia”, dice. “A raíz de eso no habla, no ve, y no me lo estás preguntando, pero nunca he solicitado un subsidio del gobierno, ni me lo han ofrecido. De repente pienso que ahora sí estaría bien porque ya estamos ahorcados. Y él tiene que tomar un medicamente que le dura ocho días”.

Debido al Covid-19 sus ingresos han disminuido en más de un 70 por ciento. Lo que gana solo alcanza para la comida que lleva a casa y sus pasajes al pueblo.  “Estamos vendiendo un 15 por ciento de lo que antes, todo se va en comida y pasajes, por ejemplo, yo vivo en Umán y tengo que tomar para el camión y mototaxi. Lo poco que llego a vender alcanza para pura comida”.

Juan cada semana debe comprar una caja de medicinas que cuestan $415 pesos. Por ahora dice “ha ido saliendo” pero ahora su mayor temor no es el Covid-19. Es que le prohíban salir a trabajar.

Ambulantes “activan protocolos”

Para Jorge Solís la situación también se ha complicado, por eso junto con otros colegas que se dedican al ambulantaje decidieron activar los protocolos recomendados por la Secretaría de Salud en México,  ofrecer gel antibacterial a su clientela y usar tapabocas:

“Hoy en día las ventas han bajado bastante, con esto del coronavirus, han caído en el 70 por ciento. La gente tiene mucho miedo” señaló.

De sus ingresos dependen tres personas, su hija de once años y sus dos hijos de 14 y 16 años. Su preocupación principal es no poder ofrecerles una vida digna:

“Si hoy en día ganaba de $400 a $500 pesos ahora ganamos de $70 a $80 pesos”, dice. “Muy poco se vende. Lo poco que teníamos de mercancía nos lo estamos comiendo y nos estamos quedando sin mercancía, en vez de invertir”

Desde que la más pequeña tenía ocho meses su esposa los abandonó, detalló que se fue sin despedirse. “Ella se fue un día sin decir nada y me quedé con mis tres hijos”.

Aunque los tres menores estudian, uno de ellos empezó a ayudarlo en el puesto debido a que por la contingencia del Covid-19 las clases fueron suspendidas.

Cerrados al turismo

A pesar de que el mayor ingreso para los pueblos de Yucatán es el turismo – reciben entre 3 mil y 5 mil al mes- algunos como Motul decidieron restringir el acceso a los turistas locales, nacionales y extranjeros.  

“Lamentablemente estamos en un punto de auge con el turismo, pero con la pandemia es un tema que no podemos evitar, así como los invitábamos a venir, ahora tenemos que pedirles que no vengan” explicó la titular de Turismo de Motul, Adriana Can Celis.

“La verdad”, dijo Reyes Dzib, vecino del pueblo, “veo que está bien lo que están haciendo con esa enfermedad que nos está matando es una precaución que están tomando”.

Y conscientes de la gravedad de la pandemia del Covid-19 han adoptado medidas de precaución.  Pastora Chalé se cambia la ropa al llegar a casa y deja los zapatos afuera. “Uso gel y cuando llego me cambio la ropa y me baño de inmediato” dice.

También evitan salir de casa innecesariamente “Yo siempre salgo a comprar, pero ahora trato de no salir a menos que sea necesarios, somos de la comisaría de Kopte que está a 20 minutos y por eso hice mis compras hoy para no regresar a la semana” señaló María May.

En las entradas del municipio se puede ver instalados filtros sanitarios que envían de vuelta a los turistas que intenta ingresar. En tanto a los habitantes que necesiten salir de la comunidad o regresar a casa después del trabajo, les toman la temperatura para descartar los síntomas del Covid-19.  

:::Cosecha Roja:::

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